INICIO: C/ Portilla
TIEMPO DE MARCHA: Variable según tramo.
DIFICULTAD DEL RECORRIDO: De baja a alta.
VISTAS DEL RECORRIDO: La calle que da
inicio a la ruta se precipita en
un continuo descenso. A lo lejos
se contempla el país vecino,
Portugal, como un espejo
reflejando las laderas al otro
lado del Duero.
Los paredones, cuyas piedras se
encuentran ocultas tras la
vegetación que las ha ido
tapizando, nos trasladan
rápidamente al entorno natural
que nos rodea.
Pronto un cartel nos indica las
dos bifurcaciones que podemos
seguir: El «Camino del Ordial»
o el «Camino del Penao».
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1.
Por el Camino del Ordial,
accederemos hasta el Duero si
llegamos a su término. A medida
que descendemos el camino se va
estrechando hasta quedarse
reducido a un simple sendero
apoderado en su mayor parte por
una gran variedad de vegetación.
A mitad del recorrido nos
encontramos un arroyo, cuyas
aguas cristalinas cruzan el
camino para precipitarse como una
pequeña cascada entre rocas
graníticas erosionadas por el
continuo fluir del agua. El resto
del descenso hasta el río es una
lucha sucesiva contra la
vegetación que trata de hacer
desaparecer definitivamente d
sendero para dar cobijo a
jabalíes y otros animales
salvajes.
2. El Camino del Penao, de menor
dificultad, nos muestra tras
superar «La Fuente del Penau»
una interesante vista panorámica
del pueblo, desde donde se pueden
observar fácilmente las
estructuras arquitectónicas más
destacables de la Villa.
La siguiente parada inevitable
corresponde a la Ermita de Sta.
Cruz, pequeño santuario que
cnngrega en romería a los
fermosellanos una vez al año.
Y para finalizar, nos adentramos
por el camino de las escaleras
donde aún se puede observar el
esmero en el cuidado de las
viñas, antes de llegar a la
Casita de Los Carabineros, lugar
de vigilancia del contrabando que
se hacia desde Portugal no mucho
tiempo atrás.
También es destacable el Balcón
al Duero que se abre desde este
punto privilegiado, dominando
bajo la vista un amplio recorrido
del río. |